Padre nuestro,
que estás en los cielos:
Nuestro Padre-Madre Dios, del todo armonioso,
Santificado
sea Tu nombre.
Único adorable.
Venga
Tu reino.
Tu reino ha venido; Tú estás siempre presente.
Hágase Tu
voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Capacítanos para saber que — como en el cielo,
así también en la tierra — Dios es omnipotente, supremo.
El pan nuestro
de cada día, dánoslo hoy;
Danos gracia para hoy; alimenta los afectos hambrientos;
Y perdónanos
nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores.
Y el Amor se refleja en amor;
Y no nos
metas en tentación, mas líbranos del mal.
Y Dios no nos mete en tentación, sino que nos libra del pecado, la
enfermedad y la muerte.
Porque Tuyo es el
reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.
Porque Dios es infinito, todo poder, todo Vida, Verdad, Amor, está por
encima de todo, y es Todo.
(De Ciencia
y Salud con Clave de las Escrituras por Mary Baker Eddy, págs. 16-17)